Mayte Vieta COSMOS. (catálogo exposición)
Inquietar la imagen.
En Imágenes que piensan Walter Benjamin narra uno de sus sueños: un momento en plena noche, de intensa oscuridad, en el que caía una lluvia violenta que ablandó completamente el suelo que sostenía sus pies. Al perder el suelo y animado por la advertencia del peligro, corrió en sentido inverso, no hacia la luz sino hacia la oscuridad, allí donde el conocimiento que perfila las cosas murmulla y no está dispuesto a retirarse en silencio. La oscuridad no se presenta aquí como lo amenazante, tampoco como un refugio, más bien como la singularidad radical de lo abierto, como si otra vida pudiera brotar de las formas elementales, en donde las figuras extenuadas pueden asistir a otro nacimiento. El negro es para occidente el lugar del duelo, de la muerte, aunque también de lo ignoto. Hay una memoria dormida que cuenta que el negro es el lugar donde crece la vida, el útero húmedo, el pubis poblado que anida deseos despeinados.
En un estudio de las nubes, que titula Imágenes negativas, Victoria Cirlot desarrolla una reflexión en torno a diversas poéticas negativas, imágenes cargadas de una fuerza crítica que constituyen modos efectivos de apertura, oscuridad que permite ver aquello que el exceso de luz impide. De hecho, “la experiencia de Dios acontece de un modo que solo las imágenes negativas pueden dar cuenta de ella”. La densa nube articula las condiciones de posibilidad de una imaginación activa que envuelve lo que no puede ser mostrado porque está a la espera de su estructura.
Si bien lo visible parece cómplice de la evidencia, de la claridad y de las diversas metáforas de lo luminoso como lo que hacer ver, el gesto común a estas dos operaciones de pensamiento procede por una especie de contra intuición y se dirige a la oscuridad para activar una capacidad que se desconoce. En este caso, lo visible exige un ejercicio riguroso de la mirada que dimite del privilegio de lo óptico como figura de dominio, para desplazarse a un ver que no rechaza cerrar los ojos, que entiende que en su parpadeo es donde respira su posibilidad para desarrollar una interrogación propia, en donde es ‘imprescindible dar la palada a tientas hacia el oscuro reino de la tierra”, dejarse atravesar por desequilibrios locales en los que ninguna forma conserva su integridad.
Un visible articulado por el movimiento del cuerpo, por la capacidad sensible que se abre en una experiencia de dolor que desobra nuestras orientaciones. Es como si la imagen que hay que ver faltara en la imagen, nos solicita para ser producida. Mayte Vieta hace durar un instante, “abre su espalda a un viento hóstil”, para sacudir nuestro suelo desde una oscuridad que no se reduce a una metáfora, al menos no una que esté organizada por el significante, sino por sus tensiones y consistencias, por su no domesticación. Imágenes entretejidas en los pliegues de inmensidades suspendidas entre memorias, tiempos y la necesidad de reubicar su peso. No son imágenes de una ensoñación, son imágenes que piensan en los bordes del sueño, en el juego con los materiales, en la deslugarización de la mirada, en los traspiés y fracturas que vuelven a la superficie, huellas de existencias afónicas. Las imágenes entre las que nos vemos aparentemente están inmóviles, sin embargo, qué es lo que se pone en movimiento en esa quietud.
El ojo escucha, decía Paul Claudel; arrebata la forma y le da otro espesor, pero también una vibración. Escuchar pide ser tomado por un espacio, estar atento a cómo se forma una situación. Atención como facultad necesaria para sostener situaciones de no saber, situaciones no organizadas por un modelo. Comprender es siempre crear relaciones. Cómo se escucha cuando hemos perdido el suelo, “¿qué es un ser entregado a la escucha, formado por ella o en ella, que escucha con todo su ser?”
Levantar imágenes tiene que ver con escuchar y con tocar, con el canto y la danza, con escarbar, con dar soltura a lo que se ha anudado para dejar caer. Es en este sentido que Gilles Deleuze decía que una composición es siempre una estructura que está desagregándose, una relación de cosas que se desploma, que necesita engendrar aquello con lo que se quiere tratar. Tratar con ese algo testarudo que no deja de caer, ese algo huidizo que hace resbalar todo intento de lectura. No para recoger la identidad, su forma inmóvil; no para encontrar lo que ya existía, sino para seguir su impulso. Mayte Vieta engendra imágenes que inquietan la mirada y tocan un pensamiento que muestra sus límites, al que es necesario arañar su fuerza crítica. Imágenes que interrogan los modos en que hemos organizado nuestra vida y su pulsión destructiva. En esas zona conflictiva, Mayte Vieta introduce puntos de luz, no para iluminar sino para hacer respirar a las imágenes, abrir la visión de lo que creemos visto.
¿Qué mirada solicitan estas imágenes? Una mirada que ralentice el tiempo y que imprima un desvío en aquello que asumimos como conocido. Una mirada atenta es un trabajo de elaboración compleja en donde mirar no es una actividad que vaya de suyo. El trabajo de lo visible procede de estructuras deseantes. La economía de compartir miradas se sostiene en el desprenderse de sí para abrirse a su posibilidad futura.
Andrea Soto Calderón.
Texto catálogo de la exposición.
7 de julio del 2022.
1 Victoria Cirlot, Imágenes negativas, Mundana, Santiago de Chile, 2017, p.26.
2 Walter Benjamin, Imágenes que piensan, Abada, Madrid, 2012, p.141.
3 Marie Bardet, Perder la cara, Cactus, Buenos Aires, 2021, p.19.
4 Jean-Luc Nancy, A la escucha, Amorrortu, Buenos Aires, 2007, p.15.
5 Gilles Deleuze, Pintura, el concepto de diagrama, Cactus, Buenos Aires, 2007, p.23.
Obras © Mayte Vieta, VEGAP Castillo de Vila-Seca, Tarragona.

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Entre deux mondes, 2022. 4 espejos oxidados intervenidos de 120 de diámetro. Retroiluminados.



Animales del Tiempo, bambi, 2011. Colección de Arte Banco Sabadell.

Las nubes en el cielo tejiendo Sueños, 2021.
Tal vez mañana, 2021.
En l´espai dels somnis fora del temps, 2021.

Fotografías exposición Pere Pratdesaba.
Comme J´aime que tu existes, 2022. Mayte Vieta 

Nada es más negro. 2022. Instalación fotográfica. Exposición COSMOS.


Fotografías exposición Pere Pratdesaba.
Las nubes en el cielo tejiendo Sueños, 2021. Mayte Vieta






















